SOBRE ESTE BLOG

AQUÍ ARRIBA HAY UNA SERIE DE PESTAÑAS INTERESANTES. GRACIAS POR VISITARLAS.

Este blog sigue dedicándose a actividades culturales aunque no le es ajeno el compromiso humano


8/12/10

5 minutos de buen humor



Os invito a ver el último video (5 min) de teatro de humor a 2 voces que he colgado en mi espacio youtube
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Todos los enlaces de mis videos de teatro y poesía, programas de radio, etc. están en estos dos alojamientos:

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2/12/10

PEDANTES, MÁS QUE PEDANTES

"Lo que naturaleza no da, Salamanca no presta" (Foto EGT)



PEDANTES… MAS QUE PEDANTES

Cada vez que me descubro poniéndome pedante, me asusto. Mantengo el tipo y sigo como si fuera broma para disimular el pelo de la dehesa, pero luego siempre me prometo “nunca más pecar”.
He ido al diccionario, ese libro interesantísimo como la mejor novela, que mi padre insistía en que tuviese cerca cuando me ponía a leer —hoy sé por qué—, y he buscado la palabra “pedante”:
Adj. Dicho de una persona: Engreída y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad. U. t. c. s.2. m. desus. Maestro que enseñaba a los niños la gramática yendo a las casas.

Curiosa la acepción en desuso del maestro porque iba a pie a las casas, o porque enseñaba a los niños —hijos—, la etimología es confusa. Pero a lo que íbamos: Ciertos sinónimos de la palabreja que son los que me sirven para continuar: redicho, engolado, pomposo, pretencioso, artificioso, o como dicen en algunos países americanos: palangana.

Salvo honrosas excepciones, bastantes poetas actuales se han vuelto pedantes hasta la nausea: Seriedad engolada, impostada palabrería, artificio vacío…
Ocurre sobre todo entre los malos poetas, entre la legión de aficionados de pacotilla y entre los muchos tontos —sean o no poetas— que sigue pensando que el buen humor, la ironía o la distensión son modos de segunda fila literaria.
He dicho sean o no poetas —tampoco se trata de machacar colegas— porque la pedantería en los “asuntos serios” es defecto desgraciadamente asentado en nuestra vida. De la política a la informática, pasando por el periodismo, no se libra ni dios. Da risa la presunción de tener “problemática” y no problema, de “legitimizar” en lugar de legitimar, o linkear en vez de enlazar… ¿seguimos?
La misma risa nos sobreviene cuando leemos poemas que insisten hasta el aburrimiento en “cosmos”, “esencia”, “ansias”, “fulgores”… y aún sin estas palabrejas, se regodean únicamente en dolores, tristezas o gozos propios, en situaciones una y mil veces repetidas como que le deje a uno la persona amada y esté muy triste, o vea los campos de su pueblo y se le alegre la vista.
Recuerdo aquel soneto que Barahona de Soto escribió contra Herrera:
Esplendores, celajes, rigoroso, / selvaje, llama, líquido, candores, / vagueza, faz, pupúrea, Cintia, ardores, / otra vez esplendores, caloroso; // ufanía, apacible, numeroso, / luengo, osadía, afán, verdor, errores, / otra y quinientas veces esplendores, / más esplendores, crespo, glorioso; // cercos, ásperos, albos, encrespado, / espacir, espirar, lustre, fatales, / cambiar, y de esplendor otro poquito; // luces, ebúrneo, nítido, asombrado, / orna, colora, joven, celestiales... /esto quitado, cierto que es bonito.

Estoy defendiendo el buen humor literario, no sé si me explico. La buena literatura, la poesía interesante, puede ser seria o no; su calidad no depende de ello sino de otros parámetros. En todo caso nunca debiera ser aburrida. Insisto en que esto no supone hacer el zángano.
Vale más un soneto burlón de Quevedo que muchos libros “dramáticos” de quienes creyéndose ombligo del mundo son incapaces de tomarse su propio ombligo con cierto distanciamiento.
Además, humor no está reñido con seriedad. Ni mucho menos. Lo divertido es lo contrario de lo aburrido, no de lo serio. Recuerdo ahora a Ángel González, uno de nuestros maestros más recientes: sabía mucho de esto y abrigaba con ironía y buen humor su más seria poesía.

Sería preferible aspirar humildemente a la vecindad de Cervantes, Quevedo, Lope o Baltasar de Alcázar, o a la más cercana de Ángel González y hasta de Gloria Fuertes, que meternos en las aguas pretenciosas de los formales a machamartillo.
No hablo de los auténticos poetas; esos siempre pueden escribir como les venga en gana, aunque a algunos les hubiera venido bien relajarse un poco, como en el caso del “divino” Herrera, que más allá de gran poeta era un sieso. De los actuales ni cuento. Hay legión de personajillos con pose “poética” repitiendo sin cesar su jerigonza, considerándose por eso más sabios y más poetas.
Los magistrales versos de Lope vienen al pelo:

“O sabe naturaleza
más que supo en este tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.”

A lo peor me he puesto pedante.

Enrique Gracia Trinidad