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Este blog sigue dedicándose a actividades culturales aunque no le es ajeno el compromiso humano


17/8/15

Ensayo sobre Enrique Gracia Trinidad y Madrid

Próximamente verá la luz un libro de Enrique Viloria Vera, el gran polígrafo venezolano, titulado 
"VILLAS, PUEBLAS Y ESCRITORES" 
en el que incluye diez ciudades y relaciona cada una de ellas a un escritor y su obra.
Tengo el honor de haber sido incluido, junto a mi ciudad de Madrid, y de acompañar a nueve notables escritores, cada uno con otra ciudad. 
Este es el índice del libro: 

Introducción
  1. Canoabo y Vicente Gerbasi
  2. Caracas y Rafael Arráiz Lucca
  3. Carora y Guillermo Morón
  4. Comala y Juan Rulfo
  5. Lima y Mario Vargas Llosa
  6. Macondo y Gabriel García Márquez
  7. Madrid y Enrique Gracia Trinidad
  8. Puerto Maldonado y Alfredo Pérez Alencart
  9. Valparaíso y Juan Cameron
  10. Barcelona y Begoña García Carteron
Como puede verse, tengo motivos suficientes para sentirme abrumado y honrado entre tan ilustres compañeros.
Enrique Viloria Vera

Valga como adelanto, el ensayo que en esas páginas me dedica Viloria Vera, con su estilo habitual, desparpajado y amable, trufado de citas de mi libro "Mentidero de Madrid" y de otros, que avalan su elección y demuestran su capacidad de lector analítico y certero y su generosidad. 

ESTE ES EL ENSAYO:

Madrid y Enrique Gracia Trinidad


Ya he dicho que Madrid ha tardado mucho en modernizarse.  Tiene esta Villa y Corte (aunque sea una ciudad no ostenta dicho título) una personalidad muy acusada,
  pese a que los usos sin carácter de estos tiempos que vienen corriendo
desde las últimas décadas del siglo XX le den a veces la apariencia
 de una ciudad que quisiera ser otra y, por lo tanto, traicionarse a sí misma.

                       *   *   *  
                                             Nada te debo a ti, ciudad amarga y fiera, y todo te lo debo (…)
Y cuanto más te pago más te debo.
                                                                                                                       
                                                                                             *   *    *
Es oficio de vértigo este asunto / de acuchillar palabras al papel, / juego de locos, / inútil alboroto de campanas, / pretencioso ejercicio que no sabe / si vive sueños o si arrastra vida. // La verdadera profesión  / de los poetas / debería ser el silencio.
    Enrique Gracia Trinidad


Un mentidero —DRAE dixit—  es un  “sitio o lugar donde se junta la gente ociosa para conversar”. Luis Alberto de Cuenca, amigo fraterno, estricto coetáneo de Gracia Trinidad y prologuista del  libro Mentidero de Madrid —verdadera exploración arqueológica,  urbana, histórica  y afectiva de la irrenunciable ciudad del madrileño— , trae a colación el recuerdo de un ancestral mentidero físico del que  ciertamente es tributario el mentidero afectivo de nuestro bardo castellano, Rememora Luis Alberto de Cuenca:

“El mentidero de Madrid por excelencia estaba ubicado, allá por nuestros siglos áureos, en las gradas de la iglesia de San Felipe Neri, que se elevaba entonces en el lugar donde  hoy confluyen  la Puerta del Sol y la calle Mayor. Se atribuye a Luis de Góngora una décima que no puedo dejar de evocar aquí, pues siempre que pronuncio esas tres palabras mentidero de Madrid, me brotan del recuerdo  los versos que la componen, dedicados a la  memoria de don Juan de Tassis y Peralta, conde de Villamediana, a quien asesinaron el 21 de agosto de  1662, a poco más de cien metros de las gradas de San Felipe (desde el 21 de agosto de 2011 hay una placa en la esquina de Mayor con Coloreros  que rinde homenaje a don Juan en el sitio donde fue muerto):

Mentidero de Madrid,
decidme, ¿quién mató al conde? 
Ni se sabe, ni se esconde.
Sin discurso discurrid:
dicen que lo mató el Cid
por ser el conde Lozano.
¡Disparate chabacano!
La verdad del caso ha sido
que el matador fue Bellido
y el impulso soberano”.

Un abundamiento sobre el tema de los mentideros madrileños añade al de marras, otros dos, a saber: el de los representantes, situado en un ensanchamiento que tenía la calle del León, en pleno barrio de las letras, y que respondía al nombre de plazuela del León. Allí se reunían las gentes del teatro (los representantes o actores) y los literatos y quienes aspiraban a serlo, y el de Losas de Palacio, sito en la parte delantera del Real Alcázar o Alcázar de los Austrias que era como popularmente se conocía. Dada su concepción de centro de gobierno, los alrededores del Alcázar se poblaban de personas en procura de favores o concesiones gubernativas. Igualmente, en las ocasiones que la Realeza salía a la calle el pueblo copaba el lugar por ver a los Reyes al pasar.
 El poeta, gallardo, gentil y sin melindres ni alfeñiques, reconoce incontestablemente la influencia que sobre su mentidero poético tuvo aquél de cemento y gradas, el de San Felipe -  lejano en el tiempo pero cercano en el recuerdo -, el situado para entonces, como ya sabemos, en la Calle Mayor, esquina a la Puerta del Sol. Comenta Gracia Trinidad, confirmando lo señalado por Luis Alberto de Cuenca: “Por aquí hubo una vez un mentidero, / el notorio lugar donde las gentes / se contaban los últimos asuntos, / mentiras y verdades, sucedidos / —lo sé de buena tinta...no me digas—, / historias de la guerra y de la corte. // Asuntos importantes o triviales / con la misma pasión e indiferencia, /  con igual saña o burla semejante / con la que siempre se contó la vida, // Corrió de boca en boca el rey, el clero,  / la comadre, el ejército, el alcalde, / la puta del palacio y del burdel, / los precios, las vecinas, los amantes, / el frío de la noche o el calor  / que nos hará sudar al mediodía. // Ahora el mentidero…”    

Sin ambages, ni ambigüedades, alejado de perífrasis, rodeos o circunloquios, el propio Gracia Trinidad,  a objeto de que no exista ningún asomo de duda sobre su motivación más recóndita al momento de escribir su personal e intransferible mentidero de Madrid —más afectivo que urbano, aunque ambas dimensiones no se excluyan en su poemario simbiótico— expresa palmariamente y desprovisto de tapujos:

“Este libro es un homenaje a mi ciudad natal. También un abuso porque utilizo sus calles y rincones para intentar hablar al  mismo tiempo que de ella, de otras cosas.
Se suceden en este libro poemas con nombre de distintas vías y lugares madrileños, a veces con un subtítulo añadido.
Calles que existen o desaparecieron, plazas, parques, rincones, los personajes que vivieron y los que viven, la historia y la leyenda… todo es a veces causa y las más, excusa para escribir poesía”.

Los pretextos, los efugios, las excusas, los subterfugios, a los que recurre el escritor para apadrinar y servir de detonante de sus largas y pertinaces faenas de poeta, son muchos y disímiles: calles, túneles, puentes, plazas, gentes, pasajes, cuestas, bocacalles, callejones y avenidas, le permiten urbanizar ahora sus sempiternos temas poéticos: la soledad, la tristeza, la libertad, Dios, la nostalgia, la justicia, el amor cortesano y al prójimo, y el agradecimiento. Acompañemos al poeta en su travesía urbana para compartir con él sus emociones, afectos, prejuicios, angustias y esperanzas.

Madrid —como toda gran ciudad— es más de lo que está a la vista del turista, es también la realidad que —dramática y conmovedora—  discurre anónima y distante de los recorridos rutinarios que, en autobuses de lujo, ofrecen las agencias de turismo a fin que los visitantes, confortables en sus asientos ergonómicos y munidos de sus cámaras digitales, sus celulares de última generación y sus aparatos de video de incalculables pixeles, puedan tener las mejores vistas de una villa que muestra orgullosa sus mejores galas urbanas. Los bidonvilles, las favelas, los pueblos nuevos, las callampas, las barriadas populares, los cerros plagados de ranchos, de casas precarias, las villas miseria, las chabolas en las que habitan —en el límite de la subsistencia— los anónimos, los obreros, los prescindibles, los carne de cañón, los hiposuficientes, los orilleros, los marginados, en fin, los condenados de la tierra,  sirven también al poeta para expresar su solidaridad con los más necesitados y sus aspiraciones de verdadera justicia social: “Aquí se deshilacha la  ciudad / como un muñeco antiguo, / como un perro muy viejo de peluche, / como un perro muy viejo. / Aquí la ciudad pierde sus esquinas, / toda reloj de arena y juego peligroso, /  cinturón que no es carne / apenas hueso, / trampa en el mapa y corazón de nube / bebedora del vino turbulento de la noche. // Aquí es frío Madrid, cualquier otra ciudad / también es frío, / porque toda ciudad tiembla en su orilla, / porque los extrarradios siempre acaban de más, / siempre huelen a escombro, alambre, arroyo, / perfume de ferrocarril, olvido, / cáscara del mundo. // Aquí, mis ojos de burgués han visto / todos los mandamientos de la ley del hambre / y ningún mandamiento de la ley de Dios.”

La antigua Calle del Lobo, hoy de Echegaray, en bandeja de plata mal habida le sirve al escritor un motivo para reiterar su solidaridad con los desheredados y denunciar la lenidad, la avaricia y la impunidad de los que usan el poder de cualquier índole para tener más y más en detrimento de otros que  poco tienen y cada día son menos dignos.  Denuncia el poeta: “Nadie debería soportar más peso / del que tiene su  propia dignidad. // Impedid que los lobos acumulen / la conciencia y la vendan como suya. / Son lobos mercaderes, ya sabéis, / mercachifles del mundo, poderosos / ahítos de soberbia, tomadores / del dos, del tres, de todo, con permiso / de otros que más que lobos son raposas. / Disfrazados de honor y de justicia, / revestidos de leyes a su altura. / Su dignidad es sólo su poder, / no pesa nada, es pluma, polvo y aire; / los aligera y los encumbra siempre / por encima de todo lo que es justo, // (Los lobos aullarían por la comparación)”.  Reitera  además Gracia Trinidad que la miseria es un verdadero infierno y los callejones que cotidiana,  reiterada e incesantemente la ven pasar, no serán lo suficientemente anchos para desterrarla por siempre y para siempre: “Haced más ancho el callejón angosto / y que circule toda la miseria / pero no dejará de pasar nunca”.

Los característicos e intransferibles temas que caracterizan la rotunda poesía de Gracia Trinidad se hacen también presentes en su conmovedor, apasionado y emotivo mentidero. En efecto, la soledad, la nostalgia, el desengaño, la libertad, la vanidad,  la tristeza, entre otros temas personales y reiterados del poeta del vértigo, transitan las rutas, rotondas y plazas del callejero lírico del escritor. Leamos y recorramos con Gracia Trinidad las calles, plazas y callejas que disparan su emoción y transmutarla en rotundos versos que le otorgan alma y espíritu a los adoquines, al asfalto y al betún, al pavimento de macadán del mentidero material de su Madrid natal:

  • La VanidadDuro y contundente reclamo contra una sociedad que todo lo convierte  en vitrina, en talk show, en mall, en centro comercial, en show Business, en imagen prefabricada, en cirugía plástica, en publicidad machacona, en maquillaje, coreografía y escenografía, en metrosexualidad, en  palabras semejantes, en vanidad, engreimiento y apariencia, el poeta advierte: “Aquel espejo fue para la luz, para avisar del / riesgo, para decir de lejos que acecha el enemigo, / para contar la vida y la sorpresa. Pero ya no hay espejos de esa clase // Ahora todo es imagen y artificio, sensación de costumbre, gesto inútil, desgastado mirar, reclamo, misteriosa apariencia. / Ahora todo es espejo y disparate, manera de obligar a ser distinto, profesión del engaño, tiempo muerto. // Si vienen a atacarnos no servirá de nada ni el bruñido metal ni el vidrio con su azogue. / los bárbaros vendrán y no estaremos a su altura, nos hallarán mirando escaparates, sorprendiendo a la nube en la fachada, tercamente instalados en el baño colocando la mueca o la corbata, afeitando el mentón o dando el rimel. // Y va a ser imposible defendernos”.
  • La Libertad: Si de algo se precia el poeta —a viva voz y letra— es de su espíritu libertario, de su genuina escritura sin condicionantes ni ataduras, en su rechazo a los ismos que tanto daño le han hecho al planeta y a la humanidad, en fin, de su amor, su pertinaz defensa de la intrínseca  y fundamental libertad del hombre. “la libertad llegó por la mañana dispuesta a devorar todas las cosas (…) La libertad llegó y resulta gozoso ser su esclavo”.  El escritor expresa contundente y  sin remilgos: “Es inútil que alcéis vuestras banderas en mi nombre. Solidario con todos, solidaria mi mano derecha con la izquierda, mi ojo derecho con el otro; los pies y las costillas solidarios…/ Mi boca no lo es. // Hicieron tanto daño las banderas, que esta boca creció de indiferencia y se alzó impenitente contra la mayoría de bocas mentirosas, contra las telas de color que esgrimen sus razones para acabar en grito y en cuchillo. // Con el negro me basta, con su mueca sin luz y sin color: Pirata de la vida, bucanero en ausencia y soledad, filibustero de pálida esperanza; corsario nunca. // Agitada la oscura bandera todo es claro”. Y en otro poema autobiográfico, Gracia Trinidad no deja espacio para la duda acerca de sus intenciones vitales: “A veces dices la verdad, / la gritas a los cuatro vientos, / insistes, / te sale de la boca, implacable y redonda, / pero nadie te cree, / ¿No será entonces tu verdad mentira?”.
  • La Soledad: En anteriores análisis hemos sostenido que la poesía de nuestro vertiginoso poeta se sustenta, se nutre, abreva en la soledad.  En este sentido, anotábamos:  “Intensa e inmensa es la imponente soledad de Gracia Trinidad, lo custodia a todo evento, lo acecha; sigilosa, a todas partes lo persigue; ubicua, exigente, hostigadora, no lo abandona, no desea redimirlo, no quiere desprenderse de él, dejarlo a sus anchas: se le encima, lo envuelve y busca aislarlo, destruirlo, ensimismarlo. Frenéticamente lo abraza, lo circunda, lo toma por el cuello hasta el ahogo…”. En su mentidero confesional, en homenaje a Lope de Vega y Ramón de Campoamor, convoca de nuevo a la soledad para  que comparta sus solitarias páginas e invita: “Vamos a repartirlas: / Tú con tus soledades, /  yo con las mías; /  que no es mejor, / da igual lo que te digan, / la soledad de dos / en compañía”.  Más enfático, reiterativo y machacón, el poeta advierte: “Pero nadie se engañe a estas alturas: / El árbol genealógico de todos / es un árbol tan sólo y solitario, / la miserable rama de la vida. / Común, lejana, turbia, inmensa, triste”.
Y esa soledad terca, celosa, consustancial a la poesía y al alma de nuestro escritor, como un bumerán perfectamente preciso y sagaz, regresa siempre dispuesta a no abandonar al poeta: “La soledad es una piedra blanca / que nos cabe en la mano, / que se arroja al vacío / y nuevamente sin saber por qué, aparece temblando entre los dedos. / He tirado esta piedra muchas veces, / pero por su costumbre de volver, / como si un perro juguetón / me la trajese una y otra vez, / aún la tengo. / Y cada vez son menos las ganas de soltarla”. Y para distinguir a quien lo define, el poeta versa: “La soledad, es la que eleva el árbol, / lo hace crecer, lo empuja, lo distingue. / En medio de la jungla o de los bosques / un árbol es como una piedra erguida / en el oscuro pedregal del tiempo. / Insolidario y vanidoso, torpe, / alimentado de su propia sombra, / el árbol solitario se distingue, / se aparta silencioso y puede verse / en el perfil del horizonte / su silueta desnuda, altiva, sola. / Eso le basta”.
  • La Tristeza: En su oportunidad afirmamos: “la íngrima soledad del poeta vive acompañada de su indeleble tristeza. Un solo, intenso y desgarrador calificativo bastaría para definirlo, identificarlo, delimitarlo, catalogarlo, describirlo, ponerlo en su epitafio y transmitirlo para la siempre escurridiza eternidad: triste”.  Ahora es el escritor quien ratifica lo  por nosotros escrito: “La tristeza es la uña que persigue los sueños en el dibujo de una mesa (…) Viene de soledad y de extrañeza, se derrama en silencio, / tiene el miedo cogido por los brazos. / No sabe, no se atreve, no encuentra la respuesta. / Todo es espalda. Adiós. Todo es cansancio. / ¿Adónde vas? ¿Porqué me dejas solo? ¿Cómo sabré quién soy? / ¿De quién es hijo este dolor? / ¿Porqué?”.
  • La Duda, el Desaliento, la Nostalgia, el Olvido: En un poema síntesis dedicado al desparecido Callejón de la Duda, el escritor revive tres de sus recónditas emociones —la duda. el desaliento, la nostalgia—  para expresar, indefenso y temeroso,  su notorio y palpable miedo por el porvenir. Sentencia el bardo: “Cuando se hace inventario de la vida, / uno se ve tentado al abandono. / Ignoro si a vosotros os ocurre, / pero a mí me hace daño el desaliento, / la nostalgia, / la sospecha de un tiempo por venir, / confundido con el que se marchó. / desalentado, ciego, impredecible. / Hoy, ayer…¿Y cuál es la diferencia? / Me duele lo que miro con los ojos, / me temo que culpables por ser míos, / lo que siento crecer / como un miedo confuso entre las uñas. //  Viene todo en el mismo paquete con sorpresa, / el envoltorio lleno de color, el lazo, la sonrisa…/ Y no sé si es regalo o amenaza, / y no sé si aceptarlo  o preocuparme / y no sé si quedarme o escapar, / y no sé si fiarme, / y no sé”.  En cuanto al olvido se refiere, Gracia Trinidad confirma. “Vivir es una forma de alejarse, / siempre”.

Dios ha estado también presente en los caviles poéticos del escritor. En esta ocasión —entre creyente y agnóstico—, retorna al tema de la religación que tanto ocuparon  sus años mozos de seminarista, cuando buscaba —entre cánticos, homilías, sacramentos y oraciones, y una que otra penitencia—  una razón para trascender y un púlpito para celebrar al prójimo, que hoy, justiciera y equitativamente,  le ofrece la poesía., como lo expresa y asienta: “Cuerpo a cuerpo, lector, /  codo con codo, / cómplices que subvierten / la cordura del mundo. / Ni  yo sin ti, ni tú sin mí, /  paso a paso, / espalda con espalda, /  protegidos el uno por el otro, / tebanos dos a dos / de un batallón sagrado. / Escribo para ti, no creas / que hablo tan sólo de mis cosas; / y aunque no lo parezca, / algo, sin mí / te falta.  // Si dejas de escuchar, / dejaré las palabras / aunque a nadie le importe. // Tal vez ni a ti ni a mí”.

Y como certeramente decía Virginia Wolf sólo existe lo que se nombra, Adán el padre primero,  instado por el Padre Verdadero, le puso nombre a nuestras cosas y nos enseñó a nombrarlas, inaugurando en la Tierra el nominativo oficio de los poetas,  Gracia Trinidad lo testifica: “Poner nombre a las cosas / es el mejor oficio de la vida, // Lo hizo el Padre Adán cuando su Dios / se lo ordenó en el Paraíso. /  Y así nacieron árbol, pájaro, río, piedra, / hormiga, pájaro, gacela, viento…/ Nada quedó sin nombre. // Pero luego ocurrió lo que ocurrió / la expulsión amplió los horizontes. / Ni Dios habría imaginado  /  que Adán siguiera su costumbre / y aún le quedasen nombres que asignar. / Así nacieron risa, amor o llanto, / dolor, tristeza, ausencia o esperanza”. 

Afortunadamente, como “Dios se dedica a otros asuntos”, Gracia Trinidad y los poetas —que no son tantos (unos cuatro mil)  como los calculados en su tiempo  por Lope de Vega, sino,  al decir de nuestro poeta “unos mil quinientos como mucho”—  han hecho y continuarán haciendo el trabajo iniciado por Adán para nombrar lo innombrable.

El insondable y solidario amor que Enrique siente por Soledad, es recogido en su mentidero amatorio como muy valedera excusa para loar la Calle Peña de la Miel y Callejón de Jesús Méndez  en un  poema pleno de ternura, afección, apego e incontestable devoción, que merece estar en la Antología Universal del amor: “Estos mapas no me dijeron nunca /  dónde estabas, qué era de ti, qué calles / recorrías, cuál era tu escondite. / esos mapas inútiles que tuve en mis manos, qué estudié con gozo, / no me enseñaron nunca la manera / de llegar hasta ti, de aproximarnos. / Tú siempre en las reuniones que marcaban / el camino a seguir, la ruta, el norte; / y yo siempre al final de ese camino / llevado por mis mapas al extremo, / Cuando al final las cartas se oxidaron, / y las reuniones se volvieron turbias, / nos unió la palabra, otra palabra, / el espacio que habita entre dos versos / y que no se pronuncia ni se escribe. / Ni mi fatiga ni tu desconsuelo, / ni tu cansancio, ni mi desvarío / nos dijeron el punto de encuentro, / tan solo las palabras nos llevaron / a este lugar donde el amor nos crece”.

Finalmente, para despedirnos de Madrid, de sus plazas, rotondas, glorietas, callejones, túneles, pasajes, cuestas,  esquinas, iglesias,  y de los mentideros de aquí y ahora, de allá y entonces, nada mejor que el poema Ursaria del gato madrileño:

“Hay un canto feliz pero se esconde / tras la basura, la nostalgia, el crimen, / tras las horas que no saben ser tiempo / sino premura, escándalo, sofoco. /  Si recorres sus calles, si la escuchas, / verás que hay corazón pero que el ritmo / con que alienta la vida es la locura; / que donde fue  doncella es cortesana, / que donde fue muchacho es resabiado / truhán,  provocador y pendenciero, /  que donde fue paciente labrador, / dama de merecer, vecino amable,  / acogedor y amable diplomático, / es hoy torpe corsario oficinista, /  pretencioso bribón de escaparate, / puta descabellada, visitante / de aceleradas mañas y mirada, // Pero a pesar de todo y de mí mismo, / hay un canto feliz, estoy seguro. / Y lo voy a encontrar aunque me deje / la vida entera entre sus viejas calles”. 
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Para los interesados en conocer la obra de Enrique Viloria Vera, dejo aquí su impresionante currículum:

Enrique Viloria Vera (Caracas, 31 de enero de1950)
Abogado por la Universidad Católica “Andrés Bello” (Caracas, 1970), posee una maestría del Instituto Internacional de Administración Pública (Paris, 1972) y un doctorado en Derecho Público de la Universidad de Paris (1979). Individuo de Número Electo (Sillón No 4 ) y por incorporar de la Academia Nacional de Ciencias Económicas de Venezuela. Ejerció cargos técnicos, gerenciales y de dirección en la Contraloría General de la República, en la Embajada de Venezuela en Francia, en la Comisión de Administración Publica, en la Corporación Venezolana de Guayana, en Petróleos de Venezuela, especialmente como Gerente de Planificación de Organización, y en el Centro de Adiestramiento de PDVSA (CEPET), donde se desempeñó como Vicepresidente Académico. También ha sido Director Principal del Fondo de Inversiones de Venezuela, de la Finan­ciera Atlántica, de UNISEGUROS y Director Fundador del Servicio Nacional Integrado de Administración Tributaria (SENIAT), donde desempeñó la Dirección del Centro de Estudios Fiscales y Asistencia al Contribuyente, y la Dirección de Relaciones Institucionales. Ha sido también Presidente de la Fábrica Nacional de Tractores (FANATRAC­TO) y Asesor del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber (MACCSI). Igualmente, ejerció la representación del Centro de Estudios Latinoamericanos de Administración (CLAD) en Europa. Actualmente es asesor de la Asociación Latinoamericana de Empresas Familiares con sede en ciudad de Panamá y de la Asociación Venezolana de Empresas Familiares con sede en Caracas.
En materia docente ha dictado las materias Empresas Multinacionales, Administración Pública, Empresas Públicas, Negocios Internacionales, Globalización y Antiglobalización, Teoría de la Organización, Pensa­miento Administrativo Contemporáneo, Desarrollo Económico y Social venezolano, y Pensamiento Medieval Precolombino. Ha sido profesor en el IESA, en la UNA, en la USR, en la UCV, en la USB, en la ENAHP, y en la Universidad de Salamanca. En la UNIMET fue Profesor Titular VI, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES), y Decano de Estudios de Postgrado, así como Director Fundador del Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri (CELAUP) y Coordinador de la Cátedra Venezuela Ricardo Zuloaga. Adicionalmente, es Investigador Emérito del Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca (CEIAS). Fue igualmente titular de la Cátedra Andrés Bello en el Saint Antony´s College de la Universidad de Oxford en el Reino Unido y Profesor Invitado por la Université Laval en Canadá.
Es autor o coautor de más de ciento treinta libros sobre temas diversos: derecho, gerencia, administración pública, ciencias políticas, economía, historia, poesía y crítica literaria, artes visuales y humorismo. Su obra escrita ha sido distinguida con el Diploma “Tomás de Mercado” de Estu­dios Económicos otorgado por el Centro de Estudios Iberoamericanos de Salamanca (CEIAS), el Premio Iberoamericano de Ensayo “Alfonso Ortega Carmona” de la Sociedad de Estudios Literarios y Humanísti­cos de Salamanca, con el Premio Medalla Internacional Lucila Palacios del Círculo de Escritores de Venezuela, con el Premio de la Academia Venezolana de Ciencias Políticas y Sociales, y con Menciones de Honor en el Premio Municipal de Literatura (Mención Poesía) de Caracas y en la Bienal Augusto Padrón del Estado Aragua. Recibió la Orden Andrés Bello (Banda de Honor) y el Gran Cordón de la Ciudad de Caracas. En 1998, la Universidad Metropolitana le otorgó el Premio al Mérito Aca­démico en el área de Ciencias Políticas, Sociales y Administrativas. Ese mismo año fue nombrado Padrino de promoción por los Licenciados en Ciencias Administrativas de la Universidad Metropolitana. En el 2002, la Biblioteca Nacional de Venezuela le organizó una exposición bibliográfica y publicó un detallado catálogo con motivo de sus 80 títulos. Igualmente, la Biblioteca Pedro Grases de la Universidad Metropolitana le organizó dos exposiciones con sus respectivos catálogos en ocasión de sus 50 y 100 títulos bibliográficos. En 2009, el Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca creó un apartado en su colección editorial con el título de Obra de Enrique Viloria Vera.
Es autor de los siguientes textos poéticos:
Libro de la Alergia (Salamanca, 2005)
A Medio Camino (Obra Poética 1992 – 2004, Salamanca, 2005)
Poemas imperiales (Salamanca, 2004)
Libro de los Remordimientos (Salamanca, 2004)
De corazón abierto (antología de poemas de amor, Caracas / Sala­manca, 2004)
Abreviaciones (Salamanca, 2003)
Último Paseo (Madrid, 2002)
Libro de Actos (Caracas, 2002)
Libro del silencio (Caracas, 2002)
Mapas del Camino (antología poética, Salamanca, 2002),
En tres y doçs,1993)
Húmeda Hendidura (Caracas, 1992)
Poemas o ensayos de su autoría han sido recogidos en los siguientes libros o antologías poéticas:
Um extenso continente (Antología de homenagem a António Salvado). RJV Editores. Castelo Branco, 2014
Palabras del Inocente (Antología por el centenario de Gastón Baque­ro). EDIFSA. Salamanca, 2014
Decíamos ayer (Antología en homenaje a Fray Luis de León) EDIFSA (Salamanca, 2013).
El color de la vida (Libro Homenaje al artista plástico Cristóbal Ga­barrón), SELIH. (Salamanca, 2012)
El paraíso perdido (Libro homenaje al pintor José S. Carralero), SE­LIH. (Salamanca, 2010)
Los lugares del verso (Antología del VII Encuentro de Poetas His­panoamericanos en homenaje a Francisco Brines y Ramón Palomares). Fundación Salamanca Ciudad de Cultura. (Salamanca, 2005)
Antología del Circulo Metropolitano de Poesía de Caracas (Sala­manca, 2006)
Tejedores de Palabra. II Antología Poética General de la Asociación Prometeo de Poesía (Madrid, 2005)
Eduardo Margareto. El Mundo al otro lado. Explorafoto. (Sala­manca, 2005)
Antología de la Poesía Venezolana. Editorial Panapo. (Caracas, 1997)
El coro de las voces solitarias: una historia de la poesía venezolana. Grupo Editorial Eclépsidra. (Caracas, 2003)
Reunidos CD de poemas
Maratón de Escritores (Madrid, 2011)
En 2007, la Biblioteca Nacional de España lo invitó a leer sus poemas en el Salón de Actos de su sede, dentro del Ciclo de Poetas en Vivo que patrocina Caja Madrid; en 2008 fue invitado por Venezuela al XIII Encuentro Internacional de Escritores celebrado en Monterrey, México. Es coautor de los siguientes poemarios:
Cortejos (Caracas, 1995)
Invocaciones (Caracas, 1996)
Linajes (1994)
Vecindarios (1994)
Fue incluido en la selección de escritores realizada por Petruvska Simne para el libro ¿Porqué escriben los escritores? (Caracas, 2005)
En materia de crítica literaria es autor de los ensayos:
Comprensión de Salvador Pániker (Salamanca 2015)
Gastón Baquero: la poética del mestizaje (Salamanca, 2014)
Uslar Pietri y Francia (compilación) (Caracas, 2011)
Predios de la mirada (Salamanca, 2010)
Ciudades y escritores (Caracas, 2008)
José López Rueda: La poética de la errancia (Salamanca, 2008)
Salvador Pániker: tres dimensiones de lo sagrado en lo profano (Madrid, 2007) Mención como Monografía Destacada por el Portal Académico Español www.monografias.com;
Enrique Gracia Trinidad: La poética del vértigo (Sevilla, 2007)
Guillermo Morón: lo rural maravilloso (Salamanca, 2007)
Tres poetas venezolanos del Siglo XXI (Caracas, 2007)
Pérez Alencart: la poética del asombro (Madrid, 2006)
Arráiz Lucca: la mirada precavida (Caracas, 1996)
Ciudades evocadas (Caracas, 1998)
Joaquín Marta Sosa: memoria del arraigo (Caracas, 1999)
También publicó, en libro digital, el primer tomo de sus memorias per­sonales: Ocho lustros y medio (Caracas y Madrid, 2004).
Es también coautor de los libros:
El arca de los afectos (en homenaje a A.P. Alencart) (Salamanca, 2013),
A los Amigos Invisibles / Visiones de Arturo Uslar Pietri (Caracas, 2006)
El Libro del Béisbol: Cien años de pelota en la literatura venezo­lana (Caracas, 1998)
En materia de artes visuales es autor de los siguientes libros:
Imágenes de imágenes (Caracas, 1988)
Lo religioso en el arte contemporáneo venezolano (Caracas, 1991)
Ender Cepeda: la recreación de una identidad (Caracas, 1992);
El otro lado del paisaje (Caracas, 1992)
Lo humano en el arte contemporáneo venezolano (Caracas, 1992)
El habla oculta de la escultura (Caracas, 1993)
Lo animal en el arte contemporáneo venezolano (Caracas, 1994)
Carmelo Niño: selección de textos (Caracas, 1994)
Ender Cepeda: selección de textos (Caracas, 1994)
Mosaicos visuales (Caracas,1994)
Henry Bermúdez (Caracas, 1995)
Diego Barboza: compilación de textos ( Caracas, 1995)
La mujer en el arte contemporáneo venezolano (Caracas, 1996)
La muerte en el arte contemporáneo venezolano (Caracas, 1996)
Jorge Pizzani: demiurgo de lo orgánico (Caracas, 1996)
La virgen en el arte contemporáneo venezolano (Caracas, 1996)
El erotismo en el arte contemporáneo venezolano (Caracas, 1996)
Asdrúbal Colmenárez: compilación de textos (Caracas, 1996),
Antonio Lazo: Adoraciones a un Dios Revelado (en homenaje a Su Santidad Juan Pablo II con motivo de su II Visita Apostólica a Venezuela) (Caracas, 1996)
Colette Delozanne: la casa del Señor (Caracas, 1997)
Rolando Peña: compilación de textos (Caracas,1998)
El petróleo en el arte contemporáneo venezolano (Caracas,1998),
Adonay Duque: compilación de textos (Caracas, 1998)
Comarcas del ojo (Caracas, 1998)
Edición conmemorativa de 25 años de actividades del Museo de Arte contemporáneo de Caracas Sofía Imber (MACCSI) (Cara­cas,1999)
Instalaciones en el arte contemporáneo venezolano (Caracas, 1999)
Manuel Quintana Castillo (Caracas, 1999)
Los niños en el arte contemporáneo venezolano (Caracas, 2001)
Adonay Duque: lo humano no le es ajeno (Caracas, 2009)
Igualmente, es coautor de los siguientes libros:
Ernesto León (Caracas, 1998)
Ernesto León: heráldica de nuestro tiempo (Caracas, 1996)
25 lecturas para 25 años del MACCSI (Caracas, 1999)
Encuentro de la crítica de arte en Venezuela (Caracas, 2005)
Sobre la obra de Gilberto Bejarano (Barcelona, Venezuela, 2006)
Miguel Otero Silva: una visión plural (Caracas, 2009)
Arturo Uslar Pietri: una valoración múltiple (Caracas, 2013)
Su obra ensayística en materia de derecho, economía, gerencia, ciencias políticas, administración pública e historia incluye también los siguientes libros de su autoría:
Actores de la Globalización (Salamanca, 2014)
100 años de la Industria Petrolera Venezolana: de las concesiones a las empresas mixtas (Caracas, 2014)
Caracterización de la Economía Contemporánea (Salamanca, 2013) Premio de Ensayo Tomás de Mercado.
Felipe II: EL Primer Globalizador (Salamanca, 2010) en ocasión del Premio Alfonso Ortega Carmona.
Ezequiel Zamora y Hugo Chávez: dos caudillos en discordia (Salamanca, 2010), inició la Obra de Enrique Viloria Vera en la Colección Salamanca del CEIAS
Cipriano Castro y Hugo Chávez: dos caudillos de postín (Sala­manca, 2009)
Imaginario del Conquistador Español (Caracas, 2008), Premio a la Mejor Monografía por el Portal Académico Español www.monografias. com
Empresa Multinacional, Integración latinoamericana y Adminis­tración Pública (Caracas, 1973)
Estado, desarrollo y empresa pública en Venezuela (Caracas, 1974)
Las empresas públicas en Venezuela (Caracas, 1978)
La empresa multinacional y la empresa pública: el caso de la nacionalización en Venezuela (Premio de la Academia Venezolana de Ciencias Políticas y Sociales, Caracas, 1979)
Petróleos de Venezuela: la culminación del proceso de naciona­lización (Caracas, 1983)
Administración de Empresas Públicas (Caracas,1983),
Planificación de organizaciones: la experiencia de PDVSA (Ca­racas, 1992),
La gestión multinacional (Caracas, 1992),
Componentes de la organización (Caracas, 1998)
La gerencia en la Nueva Economía (Caracas, 2000)
Negocios Internacionales (Caracas, 2000)
¿Qué es una organización? (Caracas, 2001)
Antiglobalización: riesgos y realidades (Salamanca, 2003). Inauguró la Biblioteca de Derecho y Economía Carlos Palomeque del Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca,
La inversión extranjera en los sectores petrolero y bancario de Venezuela (Caracas, 2004)
Neopopulismo y neopatrimonialismo: Chávez y los mitos ameri­canos (Caracas / Salamanca, 2004)
El mestizaje americano (Caracas / Madrid, 2005)
De la empresa internacional a la virtual: la Globalización en sus diferentes facetas (Caracas, 2006)
También es coautor de los siguientes libros:
Administración Pública (Caracas, 1981)
Aportes para una Administración Pública Latinoamericana (Ca­racas, 1975),
El Conocimiento y las Competencias en las organizaciones del Siglo XXI (coordinador) (Caracas, 2000)
Ética en los negocios (coordinador) Caracas, 2000)
Gerencia y Nueva Economía (coordinador) (Caracas, 2000)
Globalización. Riesgos y realidades (coordinador) Caracas, 1999)
Gobierno y Empresas Públicas (Buenos Aires, 1978)
El holding público (Caracas, 1986),
La Industria venezolana de los hidrocarburos (Caracas, 1985)
Introducción a la Administración (Caracas,1981),
Public Enterprise: studies in organizational structure (London, 1986)
El rol del Estado en una nueva estrategia económica (COPRE) (Caracas,1985)

Sumario de las nacionalizaciones (hierro y petróleo) (San Cristóbal, 1986)
Venezuela: the democratic experience (New York, 1986)
Venezuela: balance del siglo XX (coordinador) (Caracas, 2000)
TODO USLAR (coordinador) (Caracas, 2001)
Venezuela en Oxford (25 años de la Cátedra Andrés Bello en el Saint Antony’s College de la Universidad de Oxford) (Caracas, 1999)
Tierra Nuestra (Caracas, 2009),
La Revolución de Caracas de 1810 (Salamanca, 2011)
La crisis del mundo hispánico y sus implicaciones (Caracas, 2011),
La Globalización y el siglo XXI: balance de la primera década (Caracas, 2013)
Nuevas ideas para viejos problemas (Caracas, 2013)
Igualmente, es autor de los libros de humorismo:
El Realismo Mágico de la V República (Caracas, 2013)
Humor Político Venezolano: Fábulas de la V República (Salamanca, 2010),
Noticias Historiales de la V República (Caracas, 2009)
Novedades de la V República (Caracas, 2007)
La Corrupción Administrativa: fuente inagotable del humor (Ca­racas, 1993)
Y coautor de Aproximación a nuestra cultura (Caracas, 2011)
Fue relator final de los Seminarios Internacionales organizados por el Centro de Estudios Latinoamericanos para el Desarrollo para analizar la Organización del Sector Empresarial Público con el INI de España, en Madrid, y el IRI de Italia, en EUR / Roma. Numerosos artículos científicos y profesionales de su autoría (alrededor de 50) han sido pu­blicados en las siguientes boletines o revistas: Boletín de la Academia Venezolana de Ciencias Políticas y Sociales, Revista de Derecho Público, Revista de Control Fiscal, Revista Anales de la UNIMET, Revista Cultural del BCV, Imagen, Revista Asuntos del CIED, Revista SIC, Papel Literario de El Nacional, Revista Venezolana de Desarrollo Administrativo, Revista Latinoamericana de Admi­nistración Pública, Revista de Política y Administración Tributaria del SENIAT (Director Fundador), Revista Investigación y Geren­cia, Cuadernos Unimetanos, Revista Pizarrón Latinoamericano (Editor), Suplemento Cultural de Últimas Noticias, Revista de Poesía Circunvalación del Sur de Venezuela, El Cielo de Salaman­ca, la Pájara Pinta de Madrid, el Papel Literario de Málaga y El Cobaya de Ávila.
Ha sido consultor organizacional de diferentes organismos del sector público y privado: de la Galería de Arte Nacional, del MACCSI, de INTEVEP, de PEQUIVEN, de LAGOVEN, de PDVUSA, del IVP, PALMAVEN, INTERVEN, de la Fundación del Niño y de PDVSA entre otros, y fue miembro por PDVSA de los equipos mixtos de la empresa Mckinsey and Co. en la realización de diversos estudios de organización para PDVSA y sus filiales. Igualmente, participó en el equipo mixto de la CVG con la Sloan School del MIT para la realización del estudio para la creación del holding para las empresas básicas de Guayana, fue tam­bién parte del grupo de expertos que dirigió el Ministro Manuel Pérez Guerrero para la revisión del Proyecto de Ley Orgánica de la Adminis­tración Descentralizada, del equipo técnico de la COPRE que revisó la Ley Orgánica de la Administración Central y del equipo ministerial para la Reforma de la Administración Tributaria que dio origen al SENIAT. Ha sido evaluador por el CNU de diferentes programas de postgrado ofrecidos por universidades venezolanas.
Habla, lee y escribe en español, francés e inglés. Preside Ediciones Pavilo, es miembro de La Academia Venezolana de Gastronomía y de la Asociación Prometeo de Poesía de Madrid, director fundador del Círculo Metropolitano de Poesía de Caracas, y fue integrante de la Junta Directiva del Círculo de Escritores de Venezuela, es asesor del Insti­tuto de Tecnología de Madrid, España y Miembro de la Redeconomía de Venezuela. Igualmente, fue el primer delegado estudiantil electo al Consejo de la Facultad de Derecho de la UCAB, Vicepresidente de la Asociación Cultural de Pdvsa, Director de la Fundación para la Cultura Urbana, de Educrédito y de la Fundación Educación / Industria. Fue editor de la Revista Pizarrón Latinoamericano del CELAUP / UNI­MET. Dirigió la revista de poesía Circunvalación del Sur, fue Director